viernes, 30 de abril de 2010

Peanas para Impetus

Para adaptar mis figuras de 28mm tanto para Impetus como para Warhammer he creado unas bases muy sencillas de hacer que puedo utilizar como bases de movimiento para Impetus sin cambiar las peanas de mis miniaturas samuráis. Estos son los pasos que he seguido:

Paso 1. Recortamos una pieza de cartón pluma de 12x8cm, siguiendo las medidas para las peanas de caballería. Para la infantería usaríamos unas dimensiones de 12x6cm. Después, cortamos una pieza en madera de contrachapado con las mismas dimensiones, que servirá como base de sujección de la pieza de cartón.


Paso 2. Para integrar las peanas en la base, decidimos cómo van a ir en la base las figuras y silueteamos en el cartón sus peanas . Para evitar roturas y encuadrar las figuras, dejamos un margen de 0.5cm en cada lado. Cortamos los huecos pero aún no nos deshacemos de las piezas que sobran, ya que por el grosor del cartón las peanas quedarían hundidas en la base. Cortamos cada pieza por la mitad para garantizar que las peanas estarán al menos al mismo nivel que la base y pegamos todo el conjunto a la pieza de madera.


Paso 3. Cuando esté seco, protejo los bordes con Aquaplast utilizando una espátula. También puede utilizarse cualquier otra masilla que sirva para darle dureza a los bordes de la plantilla de cartón y evitar que se estropee. Una vez esté seca, aseguro los bordes de cada uno de los huecos para las peanas en el cartón con cola blanca, para darles dureza y evitar que se rompan o deformen con el uso.


Paso 4. Pintaremos la superficie con cola blanca y pegamos arena. Para pintar la base, utilizaré los mismos colores Vallejo que utilizo para pintar las peanas de las figuras: capa base de Marrón Beige 875, con luces de Amarillo Desierto 977 y Arena Oscura 847. Para terminar, decoro la base con césped y algunos arbustos y, e voilà!, ya tenemos terminada la peana.


Aquí tenemos a Uesugi Kenshin cabalgando hacia la batalla seguido por sus ko-uma-jirushi y acompañado de Kakizaki Kageie.

¡Espero que os haya resultado útil!

miércoles, 28 de abril de 2010

Terreno modular II

Para realizar los tableros modulares, he adquirido seis tableros de DM de 120x60 y 3mm de grosor y otros seis de 8mm.


Para empezar, he pegado los tableros entre sí con cola blanca. Para asegurar la sujección duradera de los mismos, las esquinas de los tableros están a su vez unidas por tornillos. Si la cabeza de los tornillos sobresalen del tablero, es fácil disimularlos utilizando masilla que también he utilizado para proteger las esquinas de los tableros.


Para reprentar los caminos en los bordes de cada tablero, he utilizado aquaplast. Utilizando una brocha, he aplicado varias capas siguiendo siempre la misma dirección. Finalmente, para darle algo de textura, he utilizado el Spray texturizador de Games Workshop para darle un acabado rugoso.


Para hacer el tablero de montaña, he puesto dos planchas de poliestireno y las he tallado para hacer la pendiente. Para disimular el hueco que quedaba en la pendiente entre las dos planchas, símplemente la he cubierto con cinta de carretero "pintada" con cola blanca. La esquina está tallada para representar piedra, a la que luego he dado una pincelada de aquaplast para darle textura.


lunes, 26 de abril de 2010

Batalla Impetus

El jueves pasado libré mi partida de iniciación de Impetus contra Hetairoi (gracias por las fotos), y ella es la responsable de todo.


La batalla fue sencilla, a 300 puntos y dos mandos. En Impetus, las batallas oscilan entre 300 puntos y 500 puntos (que multiplicados por 5 son más o menos las dimensiones en puntos de Warhammer). Los mandos que dirigen las unidades pueden ser entre 1 y 4. Cuanto más mandos, mayor se supone que debe ser el ejército. Nada te impide colocar cuatro mandos en un ejército de 300 puntos, pero a parte de que no sería muy rentable, también supone un riesgo. Cada mando tiene una serie de puntos de Valor de Desmoralización según el número de unidades que controle, y cuando este mando a perdido el 50% de los puntos queda desbandado y se retira de la batalla, por lo que hay que tener cuidado: esa es la primera lección que aprendí.

Una segunda lección es que el despliegue es fundamental. Las posibilidades de movimiento son en cierto sentido más limitadas, ya que, aunque no existe un mínimo (si pudieras podrías mover hasta salirte de la mesa) las tropas deben permanecer cohesionadas a través de tiradas, y perder esta cohesión implica una desventaja táctica importante. De ese modo, el despliegue se convierte en algo fundamental, algo así como los primeros pases en un juego de ajedrez, que acaban por decidir la partida.

Como podéis ver en esta foto y en la anterior, se me ocurrió la brillante idea de poner mi caballería en columna, ¿por qué? Pues buena pregunta. Apenas pudieron moverse y fui pasto de los ashigaru con lanzas.

El combate se decide según el Valor Básico de Unidad de cada tropa. Se supone que el VBU implica tanto el número como el armamento y en definitiva la "efectividad" de una tropa en el campo de batalla. Perder un combate no quita heridas, si no que te obliga a efectuar un test de Cohesion. Para ello, consideras los daños que la unidad ha sufrido y tiras. El resultado del dado tiene que estar por debajo del VBU, y si no, pierde un número de heridas igual al resultado obtenido en relación con el VBU de tu unidad. Si considerando los daños tienes un VBU de 2 y sacas un 5, sufrerías 3 heridas (porque son tres puntos por encima de 2).

Por supuesto, el combate puede dar muchas sorpresas. Aunque me pegaron un palizón, aquí una unidad de ashigaru de Murakami (la unidad en que estoy trabajando ahora, así que no la miréis mucho) luchó contra unos samuráis, controlando el centro del tablero durante casi toda la batalla. La suerte, como todo, también es un factor importante, ya que yo obtenía muchos éxitos y pasaba los test de cohesión, por lo que no sufría heridas más que por el Desorden causado por el combate (que no es acumulativo, pero que ofrece bajas una vez ya estas Desordenado).

Dejándome flanqueado y cosido a balazos, Hetairoi se alzó claramente con la victoria, pero desde luego el juego fue muy divertido y súmamente ilustrativo. De hecho, ¡es muchísimo más facil aprender jugando a Impetus que leyendo el manual!

viernes, 23 de abril de 2010

El dilema Impetus

Ayer jugué una partida de iniciación a Impetus con Hetairoi con nuestros ejércitos samurái. En terminos generales, me gustó mucho el desarrollo de las reglas y el mecanismo de juego.


La pregunta es, ¿Impetus o no Impetus? He ahí la cuestión.

He de reconocer que al principio Impetus me resultaba un poco extraño, ya que soy warhammero desde que empecé el hobby hace ya muuuchos años y estoy poco acostumbrado a la dinámica de sistemas de juego que sean diferentes (por ejemplo, con eso de que no existan "turnos" de ahora tú, ahora yo...). Por otro lado, siempre me ha gustado disponer de muchas miniaturas, y el sistema de unidades de Warhammer permite ver a cada una de ellas como soldados individuales, no como formaciones que suponen unidades tácticas abstractas, por lo que juegos como los de DBM o Fields of Glory nunca han llegado a impresionarme.

Las peanas de Impetus mantienen un poco el sistema de "unidades abstractas", pero en lugar de poner un número limitado de figuras en línea en una plaqueta, te permite realizar composiciones más complicadas en dioramas, y eso les da mucha más versatilidad y permite darle un carácter más realista.


Aunque todos mis ejércitos son de Warhammer, cambiarlos al sistema Impetus ni siquiera supondría el quitarlos de sus peanas, ya que el sistema de peanas de Impetus permite colocar a las figuras de Warhammer en las bases de Impetus. Además, como la versatilidad es mi lema, utilizar las peanas me permite en cualquier momento quitar las miniaturas para volver a jugar a Warhammer.

He aquí algunas de mis disquisiciones...